sábado, 1 de septiembre de 2012
Encontrándome con un viejo amigo
¡Vaya!. En plena depresión del fin de las vacaciones (oigo martillear en mi cabeza aquella canción... "el final... del verano"... lo cual ya es una tortura en toda regla), he recordado que, una vez, tuve un blog en el que pensaba incorporar los locurones que se me pasaban por la cabeza, y todo aquello que hubiera llamado mi atención o azuzado mi curiosidad...
Por una parte, como reza el título de este post, ha sido como encontrarme con un viejo amigo. Mas bien, con un proyecto de amigo, por que el pobre no llegó a desplegar mucho las alas. Bien, quizás esta serendipia no sea casual... quizás ninguna lo sea (me gusta esa idea, aunque no llegue a convencerme del todo). De cualquier forma, aquí estamos, tu y yo, papel virtual y persona carnal, como antes estábamos mi libreta y yo. Que tiempos, cuando escribías lo que te pasaba por la cabeza, o lo que te había sucedido y marcado por dentro, como una mezcla de intención de incorporarle la perdurabilidad que la memoria no tiene, y de confesión íntima con ese amigo que no tenías a mano, o al que no querías atorrar con tus tonterías, bien por consideración o por simple vergüenza.
... y, aquí estamos...¿que hacemos ahora, compañero de pensamientos?. ¿Nos damos una nueva oportunidad, y retomamos el camino que apenas habíamos comenzado a andar?. No sé si mi constancia, o mi ilusión, habrán regresado. Sinceramente. Pero, en esta tarde triste de agosto, en la que lo único que ha merecido la pena ha sido la visión de las nubes coloreadas por el sol en retirada (rosas y naranjas), hasta parece una buena idea.
Ahora que el mundo parece encaminarse hacia una especie de fin de lo que, hasta ahora, dábamos por seguro (fundamentalmente, que teníamos derechos y esas cosas, aparte de servir de carnaza y maquinaria para aquellos que, desde no se sabe donde, deciden lo que sucede), quizás sea una buena idea tener una válvula para ejercer aquello tan estéril, pero tan liberador, del derecho al pataleo. De todas formas, mi audiencia seguirá siendo mínima (o, incluso, inexistente), si no me decido a darle un mínimo de promoción. Y no estoy mucho por la labor, así que, que narices, ¿por qué no volver a una versión de mis antiguas libretas que no tengo que ir mudando de casa en casa?.
Así que, en este día, entre triste y extraño (tristraño, es el palabro que me viene a la mente), bienvenido seas de nuevo, amigo blog. Ojalá tenga ánimos para que volvamos a encontrarnos. Y ojalá tu título tenga algo de premonitorio, y, cada paso que dé en este nuevo año, me sirva para contar hacia adelante. A lo mejor, un poco mas allá en el camino, me encuentro algo que merezca la pena...:-)
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